Uno de los platos fuertes de la séptima edición del Festival ME_MMIX lo ha sido sin duda la presentación del ensemble francés Multilatérale bajo la dirección de Yann Robin, en el Teatro Principal de Palma el pasado 19 de noviembre. Debo reconocer, que la música experimental no es una de mis prioridades, aunque la propuesta en esta cita sí que me llamaba la atención y más todavía por su proximidad con la presentación que se me encargó de las músicas de Bill Frisell Trío para películas mudas de Buster Keaton, el pasado 11 de noviembre en Es Baluard. El ensemble francés llegaba con el encargo de ejecutar las partituras de Martín Matalon, para películas mudas de Buster Keaton. Esa coincidencia era la que llamaba mi atención.
Hay cierto paralelismo entre ambos compositores, puesto que se iniciaron en el llamado Cinema-Concert por encargo de escribir música para el cine mudo. El American Film Institute (AFI) encomendó en 1985 a Bill Frisell escribir música para ‘La cabaña del Tío Tom’ (1927) el emblemático drama sobre la esclavitud, mientras Martín Matalon recibió del Instituto francés de Investigación Acústica y Música (IRCAM) encargo en 1993 de escribir la banda sonora para la copia restaurada de ‘Metrópolis’ (1927) de Fritz Lang, joya indiscutible del expresionismo alemán. Después, cada uno a lo suyo.
La coincidencia temática entre ambos tiene un nombre: Buster Keaton. Es en este capítulo, precisamente, donde se aprecian las diferencias de estilo.
Frisell más próximo al jazz y la música tradicional, y Matalon encaminado a la música experimental. El primero improvisó música para las películas de Buster Keaton, en 1995 de una tirada, acompañado de su trío. Matalon, en cambio, hizo su trabajo de manera escalonada: en 2021 ‘The Scarecrow’ (1920), el 2022 para ‘The Playhouse’ (1921) y finalmente el 2023 hizo lo propio con ‘One Week’ (2020). Este último corto de Keaton fue uno de los tres a los que puso música Frisell. Los otros dos fueron ‘The High Sign’ (1921) y ‘Go West’ (1925). Es decir que lo visto y escuchado en el Teatro Principal se refería a tres cortos con una duración entre los diecinueve y los veinticuatro minutos. Asunto distinto el de Bill Frisell, incluyendo un largometraje de 69 minutos.
El detalle no es menor, puesto que los cortos de Matalon se corresponden con los días de vigencia de la inspirada planificación de David W Griffith en ‘El nacimiento de una nación’ (1915) e ‘Intolerancia’ (1916), al tiempo que el largo elegido por Frisell es contemporáneo del montaje que cierra el lenguaje cinematográfico, en 1925, con la monumental película de Sergei M Eisenstein, ‘El acorazado Potemkin’. Este hecho, condiciona el trabajo de ambos compositores al enfrentarse a planos simplemente descriptivos o bien a una planificación cargada de intencionalidad y contrapunto gracias al montaje.
En ambos casos, sin embargo, hablamos de resultados espectaculares por la imaginación desbordante del trío de Frisell, enfrentada a la fineza calibrada de Matalon y confiada a un sexteto de cámara. Desde el ME_MMIX Fest se referían a la noche del Teatro Principal, recordando que nos disponíamos a ser testigos de una “música vanguardista que fascina en Europa”. Claro que, el vínculo con Buster Keaton, no se puede ignorar. La musicología reconoce desde tiempo remoto que los trabajos de Buster Keaton son un libro abierto a la hora de componer música, porque su humor físico “ofrece una paleta de emociones y movimientos, que puede ser traducida en ritmo y compás”. Y sin olvidar su concreto valor coreográfico: “Habilidad para sincronizar movimientos y reacciones con precisión, es un concepto central en la música, y a través de la danza utiliza el cuerpo como herramienta principal de expresión”.
Lo dicho al principio: esta vez me gustó la música experimental. Puede ser debido a situarnos ante la celebración de la música incidental pura y dura, que no admite distanciarse demasiado y en ocasiones frívolamente de lo ya establecido.